Óleos en la cocina

 A principios de los sesenta, La Central decide crear una nueva versión de Clásicos de Lujo, y aparece en el mercado la Galería de Clásicos Mexicanos. El propósito fundamental de esta nueva promoción era doble: por un lado continuar con la labor cultural y, por otro, mostrar la belleza del paisaje mexicano a través de la obra de Jorge Cázares. De nuevo, el éxito y popularidad no se hicieron esperar.

La colección está formada por 100 reproducciones que pueden insertarse en un álbum de bello formato; las láminas en su conjunto conforman un inventario de las múltiples caras del paisaje de México. Desde los soberbios volcanes perpetuamente encanecidos de nieve, hasta las cañadas inaccesibles del rumbo de Oaxaca; desde los llanos planos del Altiplano del Norte, hasta la furia selvática de la región costera del Golfo. También se incluyen haciendas antiguas, monasterios y conventos del tiempo de la Colonia, tranquilos pueblitos, atrios, capitales de estados, ríos, montañas y valles. Por si esto fuera poco, el álbum que regalaba La Central contiene citas de muchos poetas referentes a la impresión visual de la tierra mexicana. Ahi están López Velarde, Manuel José Othón, Carlos Pellicer, Amado Nervo, Juan de Dios Peza, Alfonso Reyes y Octavio Paz. De nuevo surge la admiración, porque, como ya se ha mencionado, los cerillos como quiera se hubieran vendido.